NUESTRO HOMENAJE A LOS COMPAÑEROS CAIDOS EN VILLA MARTELLI

El 19 de julio se cumple un nuevo aniversario en que el PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores) perdía en manos de la represión genocida a su máximo dirigente, Mario Roberto Santucho y a varios de sus mejores cuadros: Domingo Menna, Ana María Lanzilloto, Benito Urteaga, Liliana Delfino y Fernando Gertel.

En este aniversario y en homenaje a estos compañeros que representan a miles que compartieron su lucha y sus ideales, los evocaremos en sus proyectos políticos, en su significado histórico y como parte de sus experiencias enriquecedoras en la lucha histórica de nuestro pueblo.

Evocar en este día a este grupo de compañeros del PRT, tiene un profundo significado político y moral, fueron combatientes por la revolución socialista que cayeron enfrentando el terrorismo de la última dictadura militar el 19 de julio de 1976. La clase dominante, cuestionada en su poder, siempre intentó demonizar estas experiencias y a estos revolucionarios en particular, para evitar que puedan servir de ejemplo a nuevas generaciones.

Hacer estos homenajes, es parte de la reconstrucción de la memoria histórica que necesita nuestro pueblo, es reivindicar sus propias experiencias de lucha y reconocer a aquellos que supieron encarnar los anhelos de liberación de la opresión a que lo somete el capitalismo.

Mario Roberto Santucho, Liliana Delfino, Benito Urteaga, Domingo Menna, Ana María Lanzillotto y Fernando Gertel fueron la expresión más genuina de ese pueblo, que recogiendo experiencias históricas desde principios del siglo pasado, conformó con sus jóvenes generaciones una verdadera alternativa de poder revolucionaria, por el socialismo, logrando la expresión política más elevada de lucha social en ese momento histórico concreto.

Sabemos que esa lucha, que esos ejemplos de militancia, que esos proyectos transformadores tienen su continuidad, que las nuevas generaciones impulsadas a la lucha social, a la participación política buscan reflejos en su práctica, de aquellas experiencias, las reinterpretan y las proyectan en un haz de experiencias nuevas, porque no han cambiado las contradicciones y el andar de las luchas sociales, encontrará una y otra vez los mismos escollos, los mismos antagonismos e indefectiblemente al mismo punto que define todas las injusticias, la cuestión del poder, de qué clase lo ejerce y con qué objetivos. Creemos que esa continuidad es el mejor homenaje que podemos hacer a quienes dieron la vida por un proyecto de justicia e igualdad social, de y para el pueblo.

Mario Roberto Santucho
Santucho, “el Negro”, “el Roby”, nació en Santiago del Estero. De muy joven formó parte del Centro de Estudios e Investigaciones de Santiago del Estero y participó en su revista “Dimensión”.
Estudió ciencias económicas en Tucumán donde integró la agrupación Movimiento Independiente de Estudiantes de Ciencias Económicas y fue electo en 1959 representante al Consejo Académico. Se graduó de contador público. Abrazó desde muy joven la causa de los trabajadores y las etnias oprimidas, formando parte del Frente revolucionario Indoamericano y Popular (FRIP).
Al lado de los hacheros santiagueños y de los zafreros tucumanos, reafirmó un punto de vista clasista, siendo asesor de sindicatos de la F.O.T.I.A. En 1961 presenció la Segunda Declaración de la Habana, cuando la revolución cubana proclamó su carácter socialista. A partir de allí, Santucho asumió el marxismo-leninismo como su ideología. En ese año contrajo matrimonio con Ana María Villareal, con quien tuvo tres hijas, Ana, Marcela Eva y Gabriela.
En 1963, integra el frente único que el FRIP concreta con Palabra Obrera, ese frente deja constituido el Partido Unificado de la Revolución y participa ese año de la experiencia electoral consagrando dos candidatos obreros a la legislatura como diputados provinciales.
El 25 de mayo de 1965 impulsa la unificación del Frente Revolucionario Indoamericano Popular (FRIP) que él lideraba junto con la organización troskista Palabra Obrera, fundándose así el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), que se plantea la organización de la clase obrera para la lucha por el socialismo. Luego de varias disputas internas, se define al partido como marxista-leninista y como objetivo inmediato, acciones inminentes en apoyo a la resistencia de los trabajadores azucareros en Tucumán.
Santucho analiza la situación nacional y mundial y escribe con otros compañeros “El único camino hasta el poder obrero y el socialismo” (el Librito Rojo) que será la base teórica de la futura estrategia revolucionaria. En ese ensayo, hace una reflexión histórica acerca del marxismo y la cuestión del poder. Revaloriza el papel de León Trotsky como líder de la insurrección de Octubre de 1917 y creador del Ejército Rojo; incorpora el pensamiento y las experiencias de Mao Tse Tung en las guerras revolucionarias que llevaron al triunfo a la Revolución China en 1949 y asume como perspectiva estratégica el documento del Che "Crear dos, tres, muchos Vietnam". Se caracteriza a la situación argentina como pre-revolucionaria, remarcando el contraste entre la potencialidad de las luchas de la clase obrera contra la dictadura y la falta de un rumbo político transformador. Por eso, se pone énfasis en la construcción de un partido revolucionario y en la formación de los primeros destacamentos insurgentes.
Ese documento se convierte en la plataforma del 4º Congreso del PRT en 1968, que funda el nuevo periódico “El Combatiente”. Santucho, que presencia en París el mayo francés del ‘68, regresa y se pone al frente de las nuevas tareas. Encabeza una gran expropiación al Banco de Escobar para financiar las publicaciones y la educación militante con el Librito Rojo y los textos de los vietnamitas Nguyen Giap, Ho Chi Min, Le Duan y Truong Chin.
En 1969 ocurren el cordobazo en mayo y el rosariazo en septiembre. Estas sublevaciones de masas hacen florecer los dos fenómenos que Santucho y el PRT venían impulsando: el sindicalismo clasista y la insurgencia armada.
En octubre de 1969 es apresado en Tucumán. Desde la prisión, escribe sobre la nueva situación, resumiendo la trayectoria del movimiento obrero y del PRT, instando a la militancia a dejar de lado las vacilaciones para concretar la estrategia propuesta, conformando la tendencia leninista. Expone el origen de lo que caracteriza como desviaciones economicistas y reformistas dentro de la izquierda, reafirmando la lucha por el poder y un gobierno revolucionario obrero y popular. También remarca que, para alcanzar esos objetivos, es necesario construir simultáneamente un partido proletario, un ejército popular y un frente de liberación. Allí esboza la idea de combinar el desarrollo de fuerzas insurgentes rurales en el noroeste con los grandes centros urbanos. Se fuga meses después, y esos escritos son la base de las resoluciones del 5º Congreso del PRT que, en julio del ‘70 funda el “Ejército Revolucionario del Pueblo”, sus filas estarán constituidas por todos los militantes del partido, más aquellos combatientes de diferentes capas sociales y diximil extracción política que aceptan pelear por el programa del ERP, este programa se define como antiimperialista y anticapitalista, mientras que el programa del PRT es clara y definidamente socialista. En octubre su Comité Central lo elige Secretario General.
Impulsa la creación de escuelas de formación política de los militantes, la apertura de nuevos frentes de trabajo sindicales, destacamentos armados y de propaganda. Interviene durante un ayuno por una Navidad sin presos políticos que realizan los obreros de FIAT, planteándoles a los dirigentes de SITRAC-SITRAM la necesidad de la lucha revolucionaria. En pocos meses promueve la edición de boletines de fábrica y la incorporación de numerosos obreros a la organización. Encabeza la expropiación de un camión de caudales en Yocsina para destinar esos fondos a la educación y la propaganda.
En agosto de 1971 fue detenido en la ciudad de Córdoba y trasladado a la cárcel de Villa Devoto en Buenos Aires. Durante su estadía en el penal, reforzó los vínculos políticos con miembros del Partido Comunista, los Montoneros, las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP). El 15 de agosto de 1972 se fuga del penal de máxima seguridad de Rawson hacia Chile junto a otros dirigentes de las FAR y Montoneros, en un resonante operativo. En represalia las Fuerzas Armadas fusilaron a un segundo contingente de 16 compañeros fugados que se entregaron en el aeropuerto. Hecho que es conocido como “La masacre de Trelew”. Entre los fusilados estaba la compañera de Santucho, Ana María Villareal.
Luego de tensos días de espera en Chile, el grupo evadido fue autorizado por el gobierno de Salvador Allende a abandonar el país y dirigirse hacia la Habana, Cuba.
En noviembre de 1972, Santucho regresa a la Argentina para retomar la conducción del PTR-ERP y prepararlo para el nuevo momento político, da mayor impulso a la incorporación de obreros, a la educación política y a la extensión de la propaganda. En 1973 “El Combatiente” sale todas las semanas y “Estrella Roja” órgano del ERP, cada 15 días. Se publican hasta cuarenta boletines fabriles y se produce la gestación de la Juventud Guevarista. El 19 de febrero el ERP toma el cuartel del Batallón 141 de Córdoba capturando todo su armamento.
El 11 de marzo triunfa la fórmula Cámpora-Solano Lima del Frente Justicialista y el día de su asunción, el 25 de mayo, se produce el “devotazo”, una movilización masiva que arranca cientos de presos políticos de la cárcel. El 29 de mayo es el aniversario del Cordobazo, Santucho participa de actos en Córdoba en las puertas de las fábricas Perkins y Fiat y en el multitudinario acto de la central de la CGT encabezado por Tosco y el presidente de Cuba Osvaldo Dorticós, Domingo Menna desde el palco lleva la voz del PRT. El 8 de julio se funda el Movimiento Sindical de Base.
El 13 de julio se produce el autogolpe que derroca al presidente Cámpora, se impone el interinato de Lastiri, yerno de López Rega el organizador de la triple A que tuvo su debut el 20 de junio ante el regreso de Perón en la masacre de Ezeiza.
Santucho promueve la formación del Frente Antiimperialista por el Socialismo (FAS) y la fórmula Agustín Tosco - Armando Jaime (secretario de la CGT clasista de Salta y del Frente revolucionario peronista) para enfrentar en el terreno electoral a la de Perón-Perón, objetivo que no se concreta.
El 23 de septiembre el ERP ocupa el Comando de Sanidad del Ejército en Buenos Aires y fracasa en su intento de rescate de armamento. Se funda en febrero del 74, la Junta Coordinadora Revolucionaria (JCR) con el Movimiento de Izquierda Revolucionaria de Chile (MIR), el Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros de Uruguay y el Ejercito de Liberación Nacional de Bolivia, edita el periódico “Che Guevara” y promueve la experiencia del intercambio de militantes y escuelas internacionalistas. Es la primer experiencia de organización de una internacional a nivel regional, siguiendo la propuesta del Che.
En 1974 el gobierno se derechiza, se obliga a renunciar a Oscar Bidegain a la gobernación de la provincia de Buenos Aires y se lo nombra en su reemplazo a Victorio Calabro de la UOM, en febrero un golpe policial derroca en Cordoba a Obregón Cano-Atilio López y el Congreso Nacional apueba la intervención derechista a la provincia. Se profundiza la represión a las luchas sociales con las bandas parapoliciales y militares que actúan con impunidad. En Villa Constitución se ocupa y militariza la ciudad encarcelando a decenas de dirigentes metalúrgicos antiburocráticos. Se clausura el diario “El Mundo”, se allanan las sedes de la revista “Nuevo Hombre” en Buenos Aires y “Posición” en Córdoba, dirigidas por militantes del PRT.
El 1º de julio muere Perón. Santucho promueve una iniciativa de tregua militar al régimen que es rechazado por las autoridades. El 10 de agosto el ERP ocupa la fábrica militar de Villa María capturando todo su armamento, otro intento simultáneo hace con el Regimiento 17 de Infantería Aerotransportada en Catamarca, que fracasa por una alerta temprana de la policía y son fusilados 16 combatientes de la Compañía Ramón Rosa Jiménez, por el Ejército cuando se entregaron al quedarse sin municiones. Entre los fusilados estaba el dirigente azucarero Antonio del Carmen Fernández, miembro del buró político del PRT.
La Triple A profundiza su acción terrorista contra dirigentes y referentes del campo popular, Ortega Peña, Silvio Frondizi, Alfredo Curutchet, René Salamanca y Agustín Tosco son forzados a la clandestinidad, decenas de activistas sindicales, estudiantiles y políticos son asesinados, se clausura el diario “Noticias” dirigido por Montoneros.
Santucho escribe “Poder Burgués y Poder Revolucionario” y nacen las Coordinadoras de Gremios en Lucha, nuevas formas de democracia directa, que en grandes movilizaciones enfrentan el plan económico ultraliberal, en junio-julio de 1975 se produce “el Rodrigazo”, masiva movilización contra los planes del ministro de economía Celestino Rodríguez. Se produce la huida de López Rega al exterior.
El 20 de agosto con intervenciones del ERP, cae en Cordoba el interventor Lacabanne. Santucho propone a fuerzas aliadas (PC, PI, Partidos de Izquierda) la construcción de un frente democrático antifascista en un intento de frenar el golpe militar que se venía por el derrumbe del gobierno que había perdido toda legitimidad. La unidad política no se concreta. El 5 de noviembre muere Tosco en la clandestinidad. Hay movilizaciones de todas las fábricas para su funeral, las manifestaciones son reprimidas por la policía.
El 23 de diciembre el ERP ocupa el cuartel de Monte Chingolo en la más grande operación de ese tipo. La operación estaba cantada y caen unos 50 combatientes en el intento y mueren por el Ejército decenas de vecinos de la villa lindera al cuartel. Fue un duro golpe para el ERP que se da en momentos de retracción del movimiento de masas.
El 24 de marzo se instala el golpe militar terrorista. Santucho convoca al pueblo a la resistencia en la declaración “Argentinos a las Armas”, pero era tarde. El Roby hace luego una reflexión autocritica sobre la insuficiencia en el conocimiento del marxismo y la dirección política y sobre la no previsión del momento de reflujo de masas. En esos momentos se está promoviendo la Organización para la Liberación de Argentina (OLA) con Montoneros y la Organización Comunista Poder Obrero, pero su caída el 19 de julio frustra este intento.
En su breve vida pero larga militancia Santucho se unió con los más destacados obreros, intelectuales y revolucionarios de su época, asumió su propio momento histórico concreto y fue uno de los precursores de la Revolución Socialista.

Liliana Delfino
Liliana, “la alemana”, nació en Rosario, provincia de Santa Fe el 16 de junio de 1944, su padre Angel Delfino, era un inmigrante de Piamonte Italia que había sido soldado en el Ejercito Italiano en la 1º Guerra Mundial. Una vez radicado en Argentina se casó con Carlina Adelina Jedliczka, una maestra de Cañada de Gomez con la que tuvo dos hijos Liliana y Mario (dos años mayor).
Hizo sus estudios primarios y secundarios en la Escuela Normal N° 2, donde trabajaba su madre, y comienza su militancia al producirse en 1958 las movilizaciones en torno al proyecto permitiendo la expedición de títulos universitarios por las casas de estudio privadas que se conoció por el lema de “Laica o libre”. Se afilió a la Federación Juvenil Comunista, en 1961 obtuvo su título de maestra y al año siguiente inicia estudios de psicología en la Facultad de Filosofía y Letras de laUniversidad de Buenos Aires, donde conoce a Luis Ortolani, con quien se casa el 22 de agosto de 1963. Por esa época deja la Fede junto a su esposo y otros afiliados con quienes forman Vanguardia Revolucionaria, un grupo político afín a otros liderados en ese momento por José María Aricó y Juan Carlos Portantiero, y coincidentes asimismo con el núcleo de la revista La Rosa Blindada, que tiene una concepción foquista y toma como modelo la Revolución Cubana.
Establecen cierta vinculación como apoyo urbano del Ejército Guerrillero del Pueblo liderado por Jorge Masetti y luego del fracaso de éste en Orán deja Vanguardia Revolucionaria y se incorpora al grupo trotskista Palabra Obrera, liderado en la provincia de Santa Fe por Oscar Prada y Luis Pujals y orientado por Nahuel Moreno. Se incorporó al Partido Revolucionario de los Trabajadores surgido el 25 de mayo de 1965 de la fusión entre Palabra Obrera y el FRIP (Frente Revolucionario Indoamericanista Popular) liderado por Mario Roberto Santucho, aprobado por el congreso al que Delfino asistió como delegada. Se destaca en el activismo estudiantil pero fue expulsada de la universidad luego de la Noche de los Bastones Largos.
En 1967 decidió, al igual que otros cuadros, como por ejemplo su hermano Mario, “proletarizarse” e ingresó como obrera en el Frigorífico Swift de la ciudad de Rosario.
Cuando en el IV Congreso del PRT se produjo en 1968 la escisión partidaria, se unió a la fracción PRT - El Combatiente, opuesta a Nahuel Moreno y partidaria de la lucha armada. En abril de 1968 fue enviada con su esposo al Chaco para desarrollar una nueva zonal y prosigue su militancia studiantil en la Facultad de Humanidades de Resistencia. Hacia 1969 queda embarazada y se aboca a terminar su carrera.
El PRT - El Combatiente decidió en el V Congreso entre el 28 y el 30 de julio de 1970 la formación del Ejército Revolucionario del Pueblo y sumar la organización al “proceso de guerra revolucionario que ha comenzado desde el Cordobazo”. En ese contexto los esposos viajan a Córdoba donde dan cursos a militantes y tiene a su cargo un periódico.
En 1972 la pareja fue detenida por la policía y enviados a Rosario en razón de una causa judicial pendiente; luego Delfino fue trasladada a la cárcel de Villa Devoto y posteriormente al buque-cárcel Granaderos. El 25 de mayo de 1973 los dos son liberados con la amnistía aprobada por el nuevo gobierno encabezado por Héctor J. Cámpora. Liliana pasa a integrar la dirección nacional del PRT, inmediatamente después de su separación y al timpo vuelve a formar pareja con Mario Roberto Santucho y quedó embarazada. Pasó a ocuparse de la impresión y distribución del material de propaganda, incluidos los periódicos El Combatiente y Estrella Roja.
En febrero de 1975 nace su segundo hijo Mario Antonio y, ya producido el golpe de estado de 1976, los cuadros del ERP están tan diezmados que se decide que la dirección, incluidos Santucho y Delfino, partan hacia Cuba. El día en que debían viajar, 19 de julio de 1976 el capitán Juan Carlos Leonetti ingresó al frente de un grupo de tareas al edificio de departamentos donde vivía y se presumía podían estar miembros de una organización guerrillera. Cuando ingresó se encontraban Mario Roberto Santucho, su compañera Liliana Delfino, Benito Urteaga y su hijo de 3 años José, y Ana María Lanzilotto, que estaba embarazada de 6 meses, generándose un tiroteo en el que murieron Santucho y Urteaga y resultó herido Leonetti, quien falleció poco después. Delfino, que estaba embarazada, fue vista en el centro clandestino de detención llamado "El Campito", ubicado dentro de la guarnición militar de Campo de Mayo, y se presume habría dado a luz allí o en el campo de concentración llamado "El Vesubio". Su cuerpo nunca apareció como tampoco se ha localizado al presunto hijo. Sus otros dos hijos fueron llevados fuera del país por una pareja de amigos simulando que eran sus padres.
Liliana, “la alemana”, se entrego a la causa y a la lucha por su ideal revolucionario, toda su vida y lo hizo con el mayor convencimiento, con la más absoluta certeza de lo justo de su causa, la de todos.

Benito Urteaga
Benito Urteaga, o Mariano, era oriundo de la Ciudad de San Nicolás de los Arroyos, nacido en 1946. Su padre era diputado radical durante la presidencia de Arturo Illía, el 28 de junio de 1966 éste fue derrocado por el golpe militar encabezado por el general Onganía. Benito tenía alrededor de 19 años y ya los documentos partidarios lo mencionan jugando un papel destacado en la lucha interna desatada en el partido a mediados de 1969. Fue "la carta de Mariano, primera reacción del ala leninista" la que alertó sobre la inoperancia de la dirección en aplicar las resoluciones del IV Congreso partidario, convirtiéndose, de esta manera, en uno de los más firmes dirigentes de la Tendencia Leninista.
Formó parte del V Congreso del PRT que fundó el ERP el 29 de julio de 1970, y fue activo participante de las primeras acciones armadas. En noviembre de 1970, fue detenido por su participación en la acción del Banco Comercial del Norte, y el 6 de septiembre del año siguiente se fugó del Penal de Villa Urquiza junto a 17 compañeros. Él, junto a otros, lograron evadir el cerco que se montó en la ciudad de Tucumán.
Después de la detención de Santucho y Gorriarán Merlo en agosto de 1971, y del secuestro y desaparición de Pujals el 16 de septiembre, Mariano asumió la máxima dirección del Partido, y se instaló en Buenos Aires y en La Plata.
Además de dirigir al Partido y al ERP en momentos muy difíciles, debió asumir nuevamente la lucha interna en contra de dos corrientes que se oponían al leninismo del PRT: una, orientada por el trotskismo de la IV Internacional, y otra, influenciada por el rebrote populista en las filas de la izquierda por la táctica confrontativa de Perón con la dictadura de Lanusse.
Después del 25 de mayo de 1973, Benito jugó un extraordinario papel en la tarea de construcción del Partido en el proletariado industrial de las grandes fábricas. Se conserva su conferencia sobre la formación multilateral de los cuadros de un partido revolucionario. Por esa época además de sus responsabilidades en el BP partidario –inteligencia, dirigir la regional Buenos Aires y luego las tres en las que se dividió ésta–, fue designado también para completar su formación, responsable del Frente partidario en la automotríz Ford, tarea a la que imprimió un extraordinario dinamismo y no fue ajena a su intervención el papel dirigente que los jóvenes y poco experimentados militantes obreros de esa fábrica jugaron en las movilizaciones de la Ford y de toda la zona norte del Gran Buenos Aires.
Después de la caída del Comandante Juan Eliseo Ledesma, jefe del Estado Mayor del ERP, Mariano fue designado al mando de la operación de copamiento del Batallón de Arsenales 601 de Monte Chingolo, la acción más grande que emprendió el ERP y en la que participaron las tres compañías que formaban el Batallón General San Martín. La dura derrota sufrida en esta acción no doblegó su extraordinario optimismo y su voluntad de seguir firmemente en la lucha.
Mariano, o Benito, era un muchacho alegre, dicharachero. Una anécdota que cuenta Pola Augier lo pinta tal como era. Como no podían casarse legalmente, un día que caminaban por Avellaneda le dijo a Pola que ya era hora de que se casaran: "Se metió en una joyería y compró dos anillos de compromiso. Salió muy contento y detuvo a una viejita que pasaba. Sin vacilar y con esa sonrisa compradora que conseguía todo, le dijo: ‘Linda señora, hemos observado a todos los que pasan por esta calle y creemos que usted es la más respetable. Ella y yo nos queremos mucho y no podemos casarnos por razones poderosas. Quisiera que usted nos casara, ahora, aquí mismo..’ ella dejó las bolsas y con una gran sonrisa preguntó a Mariano si teníamos anillos. Los tomó en sus manos, les dio un beso y mientras nos colocábamos mutuamente los anillos, dijo algo así como: ‘Deberán amarse y respetarse hasta que la muerte los separe. Dios los bendiga’. Nos dio un beso. Levantó las bolsas y retomó su camino". De su matrimonio con Pola Augier nació su hijo José.
Mariano cayo combatiendo, tal como vivió, se cuenta que el 19 de julio, pese a ser sorprendidos, fue el primero que salió de una habitación haciendo fuego con su pistola y quien abatió al capitan Leonetti. Mariano estará presente en las nuevas generaciones que tomen sus banderas.
Cuando el 19 de julio de 1976 la dictadura anunció que había dado muerte a Mario Roberto Santucho y Benito Urteaga, ocultó que los militares capturaron a Domingo Menna –el Mingo–, a su compañera Ana María Lanzillotto (embarazada, cuyo hijo/a fue robado y sigue siendo buscado por su familia) y a Liliana Delfino (compañera de Santucho).
Una sobreviviente del campo de concentración de Campo de Mayo, Patricia Erb, contó que lo vio a Mingo engrillado, quien le daba aliento a ella que estaba muy torturada y le hacía relatos de la guerra de Vietnam. Además le dio los nombres de las prisioneras y de otro traído después: Alberto Vega (que era el seudónimo de Eduardo Merbilhá, otro miembro de la dirección del PRT). Estos últimos testimonios de la vida de Mingo lo pintaban cabalmente cómo fue en toda su vida de militante revolucionario.
Su conducta emulaba el temple de Julius Fucik, el comunista checoslovaco de quien había leído su reportaje al pie del patíbulo, manuscrito en una prisión nazi

Domingo Menna
Mingo había nacido en Italia en 1947, en Casalánguida, en la región del Abruzzo, desde donde emigraron sus padres, Irma y Pánfilo, y su hermanita menor Raquel (secuestrada en 1977 siendo también militante del PRT), e instalaron una sastrería en Tres Arroyos en 1952, en el sudeste de la provincia de Buenos Aires.
En 1965, Mingo fue a estudiar Medicina a Córdoba y al poco tiempo se incorporó al naciente Partido Revolucionario de los Trabajadores, cuando apenas reunía un puñado de militantes que distribuían La Verdad. En 1966 fue cofundador de la agrupación estudiantil Espartaco, el frente único del PRT con la agrupación Felipe Vallese, uno de cuyos integrantes era el entonces metalúrgico René Salamanca (elegido secretario de SMATA en el '72, secuestrado el 24/3/76). Ese año fue protagonista destacado de las luchas contra la dictadura de Onganía. Fue detenido en la primera toma del Hospital de Clínicas el 18 de agosto del '66, luego de liberar de las garras de cuatro canas a su compañero de carrera Alberto Cerda (militante del PC), herido de bala en el raje. Redactaba y repartía volantes, pintaba paredes. Agitador callejero y orador infatigable en asambleas, organizó los primeros grupos de resistencia a la represión en Barrio Clínicas, ocupado el 7 de setiembre en respuesta al asesinato de Santiago Pampillón.
Estudioso incansable de textos de Marx, Engels, Lenin, Trotsky, Mandel, Mao, Giap, Le Duan, Milcíades Peña, Silvio Frondizi, asumió como pocos los escritos del Che, que reproducía a mimeógrafo. Su caída en Bolivia el 8 de octubre del '67, aceleró su entusiasta participación en el IV Congreso del PRT.
Mientras estudiaba y hacía changas, fundó el Movimiento de Acción Programática 7 de Septiembre entre los estudiantes y la Agrupación 1° de Mayo en el movimiento obrero.
En 1969 estuvo en las barricadas del cordobazo junto al naciente sindicalismo clasista. Poco después, organizó los primeros grupos guerrilleros en los Comandos 29 de Mayo y Che Guevara con el Negro Mauro (Carlos Germán, ex activista de FIAT y FOECyT, y después, miembro del Buró del PRT), con Pichón Foti, Ramiro Leguizamón (de quien tomó el nombre que puso a su primer hijo), Pepe y Frichu Polti, Edy MacLean, Silvia Urdampilleta, Diana Triay, Elda y Mima Fransischetti, Humberto Toschi, entre la pléyade de militantes sumados por él a la organización. Ese año '69, intentó sin éxito liberar a Santucho preso en una comisaría de Tucumán, que después escapó solo.
En 1970, ante una crisis de definiciones estratégicas del PRT, Mingo se alineó con Santucho, Pujals, Urteaga, Leandro Pote y Antonio “el negrito” Fernández (estos dos, dirigentes azucareros), Mauro, Jorge Ulla, Francisco Carrizo, Angel Gertel, Ana María Villarreal, Sbédico y otros, en la Tendencia Leninista, que en el V Congreso del PRT en julio del '70, fundan el Ejército Revolucionario del Pueblo.
El 12 de enero del '71, Mingo es capturado y brutalmente torturado. Tras los barrotes de la cárcel de encausados agitó a los manifestantes de las movilizaciones previas al viborazo del 15 de marzo encabezados por los obreros de SITRAC/SITRAM. Ese segundo cordobazo precipitó la caída de Levingston (sucesor de Onganía), la asunción de Lanusse y el lanzamiento de su "Gran Acuerdo" con los partidos civiles para una salida electoral.
Trasladado a la cárcel de Rawson, fue organizador de la fuga que protagonizó con otros compañeros (Osatinsky y Quieto de FAR, Pujadas de Montoneros y Santucho y Gorriarán del PRT-ERP el 15 de agosto del '72, llegando a Chile y Cuba.
Regresado al país, contribuyó desde el Buró Político del PRT a la reorganización y crecimiento partidista. Fue lúcido e incisivo editorialista de El Combatiente y redactor de documentos políticos. En 1973 comenzó a escribir los borradores de un nuevo Programa y textos para el VI Congreso del PRT (que no se llegó a realizar), con énfasis en las propuestas del poder –Gobierno Revolucionario Obrero y Popular– y las transformaciones socioeconómicas antimperialistas, anticapitalistas y socialistas.
El 29 de mayo del '73 ocupó la tribuna en el acto masivo de homenaje al cordobazo junto a Agustín Tosco y el presidente de Cuba, Osvaldo Dorticós. No pudo concluir sus estudios de Medicina y en un breve período, trabajó en Acindar, en Villa Constitución.
En el '74 volvió a la tribuna en el Córdoba Sport junto a Tosco, en un acto del Frente Antimperialista y por el Socialismo, del que fue gran impulsor, considerándolo una herramienta estratégica junto al PRT, al ERP y a la internacionalista Junta de Coordinación Revolucionaria del Cono Sur.
Militante de plenas convicciones marxistas, analista, polemista y propagandista, organizador sindical, estudiantil y partidario, guerrillero de primera línea; alegre, calentón y solidario hasta en los pequeños detalles, mantenía todas sus características siendo el Secretario de Organización del PRT.
Mingo Menna es un enorme ejemplo de esa generación de los '60 para las actuales generaciones de luchadores sociales y políticos.

Ana María Lanzillotto
Ana María nació en la ciudad de la Rioja el 22 de abril de 1947 con su hermana melliza María Cristina, era hija de Nicolás Lanzillotto y Brígida Cáceres y concurrió al jardín de infantes, escuela primaria y secundaria de la escuela Normal Mixta Dr. Pedro I. de Castro Barros de La Rioja, donde se recibió de maestra en 1964 y comenzó luego los estudios de abogacía en la Universidad Nacional de Tucumán a partir de 1965. Le gustaba escribir poesías y hasta había editado un libro de ellas en Tucumán. Alli comienza, desde muy joven su militancia en el Partido Revolucionario de los Trabajadores,
En 1972 es detenida en Tucumán y luego trasladada a la cacel de Devoto en Bs. As. de donde sale liberada el 25 de mayo del ‘73. En esta fecha se relaciona con Domingo Menna, con quien se casó y en 1974 tuvieron a su hijo Ramiro.
En 1973 el PRT es declarado ilegal y por su relación en el partido, se ven forzados a la clandestinidad.
El 19 de julio cuando es secuestrada junto a Liliana Delfino y Domingo Menna, son llevados al centro clandestino de Campo de Mayo. Ana María estaba embarazada de 8 meses, por testimonios de sobrevivientes, se sabe que dio a luz y luego la hicieron desaparecer en una de los”Traslados”
Su hermana María Cristina, que también militaba en el PRT y el esposo de ella, Carlos Benjamín Santillán, fueron secuestrados el 16 de noviemnre de 1976 en su domicilio de la ciudad de Pergamino. Se los vio en el centro clandestino de detención “El Vesubio” y sus restos fueron encontrados en una fosa común del cementerio de Avellaneda el 13 de junio del 2005.
Ramiro Menna (39), tenía dos años cuando sus padres Ana María Lanzillotto (riojana) y Domingo Menna, fueron secuestrados el 19 de julio de 1976, en Villa Martelli, en la caída de la conducción del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT).
En ese momento su madre cursaba un embarazo de ocho meses y a la fecha sigue buscando a ese hermano o hermana, en tanto los cuerpos de sus padres siguen sin aparecer. Fue adoptado por su tía “Kela”, (hermana de Ana María) y creció en Carmen de Patagones (sur de Buenos Aires). Al no aparecer sus padres fue adoptado por sus tíos
A los 21 años se hizo religioso salesiano, desde donde participó en misiones a lugares pobres de Argentina, en Africa y Etiopía, que fue su última misión, ya desde allí, en el 2004, dejó la Congregación para regresar a Argentina.
Desde el 2005 está radicado en Chepes, está en pareja con Dillawork Tadese (29), una joven etiopiense con la que tiene tres hijos: Juan Pablo (un año y medio), Jeremías (4) y Gabriel (6). Ramiro es profesor de Física y Química, presidente de la Asociación de Emprendedores de Chepes, La Rioja (AECHELaR), desde donde se promueven procesos de organización popular para que el pueblo pueda tomar decisiones sobre su presente y futuro, entre otras acciones tendientes a fortalecer el cooperativismo y el desarrollo de la economía social.
Ramiro cuenta de sus padres:
Mamá y papá los dos por su cuenta habían ingresado al PRT. Mi mamá había tenido una detención en Tucumán, había participado de una acción del PRT con grupo de estudiantes con el que se juntaba para llevar juguetes a los barrios donde desarrollaban un trabajo social. Estuvieron presos hasta que Cámpora asumió como presidente en 1973 e hizo la gran amnistía.
¿Cómo se conocieron tus padres?
Mamá estaba en Tucumán porque fue a estudiar abogacía, se fue con su hermana melliza Tina (María Cristina también desaparecida). Papá fue a estudiar medicina en Córdoba, él se crío en Tres Arroyos (provincia de Buenos Aires). Cuando terminó el secundario los abuelos no tenían los recursos para mandarlo a estudiar y se mudaron a Córdoba. Siendo estudiante de medicina conoció organizaciones de militantes y finalmente formó parte del PRT.
Le quedaban por rendir pocas materias del último año cuando empezó la clandestinidad. Ellos se conocieron en Córdoba, después de que mamá fue liberada y papá estaba en la clandestinidad. Papá también había pasado por un período de detención, después de eso fue que conoció a mamá. Tengo entendido por cosas que me cuentan, que hubo un primer embarazo de mamá que lo perdió. Yo nací el 10 de abril de 1974, cuando ella estaba en la clandestinidad. Perón murió por ahí cerca y quedó Isabel a cargo de la presidencia. Nací en Villa Devoto, por estas razones de andar en situación de clandestinidad.
¿Qué supiste de tu posible hermano o hermana?
R.M.: El 19 de julio, cuando detienen a mamá, tenía ocho meses de embarazo. En agosto o septiembre tiene que haber nacido mi hermano o hermana. Hay otros compañeros que han sobrevivido a la detención y dicen que se corrió la voz del nacimiento, no hay testimonio del sexo.
Y si el nacimiento ocurrió, el bebé fue apropiado. El juicio que se llevó a delante hace poco, por el plan sistemático, dio por probado que la dictadura actuó planificadamente en materia de apropiación de niños para que no reproduzcan ideológicamente lo que son sus padres.
¿Cual es tu mirada hoy sobre el PRT?
R.M.: El Partido Revolucionario de los Trabajadores para mi fue una experiencia muy interesante. Surge en Argentina, es como un hijo del Frente Indoamericano Revolucionario y Popular. Fue una experiencia que inicia en Santiago del Estero con Roberto Santucho, que termina siendo el secretario general del partido.
El partido es el fruto de hombres y mujeres que eran trabajadores, proletarios o estudiantes que percibían una América latina, no sólo una Argentina, con sentimiento de Patria grande, hijo del Ché, de José Martí, de San Martín y los grandes próceres de nuestra Patria y de nuestra América. Creían en la necesidad de la America Latina como una patria grande, “Nuestra América”, decía José Martí. En nuestro país al igual que en el resto de América Latina marcaban la realidad y la vida cotidiana grupos de Elites que controlaban prácticamente todo los países.
Ellos aprendieron que ese tipo de cosas no hay que tolerarlas, hay que combatirlas y construir una sociedad donde las oportunidades sean mucho mejor repartidas. Cuando el PRT surge en Argentina estábamos en plena dictadura de Onganía, y es un partido que lucha fuerte contra esa dictadura. Lo hace sumándose a todo tipo de movilizaciones (...) En ese marco es que el PRT desarrolla un brazo armado, que es el Ejército Revolucionario del Pueblo.
¿Considerás que fue en vano la lucha de tus padres?
R.M.: No, para nada. Hoy es posible un momento de la Argentina en el cual se pueden ampliar los derechos, es posible que la Argentina camine en una dirección que no digo que sea segura, pero hay posibilidad de que avance hacia un progresismo con calma. A partir de la lucha de tantas organizaciones y tantos militantes se llega a una Ley de Medios, a los juicios por los delitos de lesa humanidad cometidos en la dictadura, además, de la recuperación de identidad de un montón de chicos que fueron apropiados en la dictadura.
Hoy podemos hacer todo eso porque hubo gente que combatió desde distintas arenas: algunos desde la lucha armada, otros de la lucha sindical, organizaciones estudiantiles, otros como Angelelli en el campo de lo religioso, tratando de instalar un sentido de justicia. Toda esa lucha y la sangre que se derramó, siempre está mal que ocurran estas cosas, pero dio frutos. Hay un dicho en la Iglesia Católica que dice: “La sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos”, y se podría ampliar al escenario político y decir que la sangre de nuestros mártires y héroes es semilla de nueva militancia, de nueva conducción. Yo lo veo claramente y, las mejores experiencia de construcción social y políticas en democracia tienen alguna raíz vinculada en esa experiencia.
Te vas a encontrar con hijos de desparecidos como yo, a un sobreviviente de la dictadura que está de una u otra forma militando. Las mejores experiencias que andan dando vuelta tienen contacto con experiencias militantes de los años 70. No lograron cortar el hilo que pretendían cortar, hoy estamos reivindicando muchos de los valores y principios por los cuales se dio la vida en ese momento.
¿Cómo se convive con la ausencia de tus padres, sabiendo que dieron la vida por sus ideales?
R.M: Frente a una coyuntura en la que tenés que decidir entre la lucha por una sociedad más justa o el silencio que puede ser a veces cómplice, producto del miedo, en esas dos circunstancias uno comprende. Yo personalmente admiro al que venciendo sus miedos, el efecto que produce la opresión y la persecución, logra vencer esas barreras y a pesar de todo, sale y combate, utilizando las herramientas que hagan falta: la voz, la lucha sindical, la acción.
Es un acto heroico, que requiere de mucha valentía, de mucho coraje, sabiendo que se puede perder todo, hasta la vida misma. Esa me parece que es la mayor herencia que te puede dejar un padre, porque la libertad es la cosa más importante que nos ha dado la vida. La herencia es que uno se para al frente de la vida con una regla de oro. Es un mandato que lo recibo con orgullo, es la herencia más importante que me dejaron mis viejos y sueño con poder estar a la altura de las circunstancias en algún momento que la vida lo demande. Mis viejos no me abandonaron, yo soy una de las muchas personas por las cuales dieron su vida.
Ana María y el gringo Menna estarían muy orgulloso del hijo que tuvieron y formaron con su ejemplo.

Fernando Gertel
"Fernando Gertel tenía 29 años cuando lo secuestraron, la tarde del 19 de julio de 1976, en un bar de la localidad de San Antonio de Padua, al noroeste del Gran Buenos Aires, donde estaba citado con un compañero de militancia.
"¡Se los llevaron! Se los llevaron los militares!", gritaba parte de la gente arremolinada en el lugar.
–No, tomalo vos porque me va a tirar el café– me había dicho Fernando minutos antes, entregándome nuestro hijo, al bajar del coche, disimulando precaución para no alarmarme.
Recuerdo que entré a un negocio para hacer unas compras; a los tres minutos escuché los gritos y salí. Me acerqué a las señoras que hablaban y gritaban –como si yo fuese una vecina más– y me fui caminando junto a una de ellas preguntando qué había pasado y me contaron. Caminé y caminé con el bebé en los brazos, tomé el colectivo y después me enteré que todos estaban cayendo... Que habían matado a Santucho...
Aquel fue el peor día en la historia del PRT-ERP. Fernando era el confiable secretario y enlace del buró político del PRT. También se ocupaba de las finanzas del partido.
Tuve que ir y decirle a su madre –yo vivía con mis suegros–, que se acababan de llevar a su hijo... (en diciembre del año anterior lo habían llevado a su hijo mayor, Ángel).
Nos habíamos conocido a fines del '73. Fernando trabajaba entonces en el diario El Mundo. Simpático hasta la picardía, tenía empero un defecto al que me resigné: no le gustaba bailar. Mientras yo era maestra en una zona carenciada de Avellaneda y estudiaba psicología, él tenía hecha más de la mitad de la carrera de contador público.
Ingresó a Económicas en enero del '66 y al comenzar los setenta lo encarcelaron por su militancia. Estaba en la cárcel de Rawson aquel 22 de agosto de 1972, el día de la famosa fuga. Fernando no alcanzó a escaparse y por esa contingencia salvó su vida. Lo enviaron a la prisión de Resistencia, Chaco. Absuelto por la justicia, quedó detenido por el estado de sitio, se acogió a la opción para exiliarse, viajó a Chile y regresó al asumir Cámpora la presidencia constitucional, en mayo del '73.
Fernando no retomó la carrera. Siendo estudiante, estuvo empleado como asesor contable. Para las finanzas era increíble. En julio del 74 nos fuimos a vivir juntos y fue entonces cuando pudo demostrarme sus dotes de cocinero.
Era un vínculo muy fuerte el que teníamos. Fue el único hombre del que tuve un hijo. ¡Yo estaba muy enamorada! Tenía 21 años y él 27... Era un tipo brillante. Un día de diciembre tuve la confirmación del embarazo que habíamos buscado. Le di la noticia a Fernando minutos antes de que la policía irrumpiera en el departamento y me detuviera en virtud del recién declarado estado de sitio (él pudo escapar por el balcón).
En mi caso, las reglas de humanidad fueron respetadas. Pude continuar mi embarazo, parir y amamantar a nuestro hijo, Guillermo, que nació el 1º de agosto del '75. Me liberaron antes de fin de año y después me reencontré con Fernando.
Durante el tiempo que estuvo a nuestro lado fue el mejor padre, el más amoroso. En aquella época los pañales descartables eran un lujo exótico. Mis pañales son los más blancos, se ufanaba Fernando lavando a conciencia los clásicos de lienzo. Poco antes de su secuestro empezó a preocuparse porque con once meses Guillermito todavía no caminaba. Y en medio de los contínuos sobresaltos de su peligrosa militancia, se dedicó a estimular a nuestro hijo.
Era de River.
¡Si contara lo que leía...! Estando preso leyó desde la vida de León Trotsky, el Manifiesto, todas las obras de Marx, Engels y Lenin, hasta Von Clausewivz, de todo. ¿Qué literatura le gustaba? La literatura soviética y, por supuesto, material vietnamita.
Pero él era un hombre más de militancia. En la época en que todos guitarreaban él estaba preso, no le coincidieron los años.
Fernando Mario Gertel había nacido en Mendoza el 26 de enero de 1947, seis años después que su hermano Angel. Sus padres eran refugiados polacos, arribados al país en 1938. David Gertel fue un religioso de la colectividad judía y su esposa Clara Diament una mujer de ideas comunistas.
El matrimonio llegó un año antes de la invasión alemana a Polonia, el comienzo de la Segunda Guerra Mundial. David y Clara resultaron los únicos supervivientes de sus respectivas familias. Padres, hermanos y hasta sobrinos murieron en los campos de concentración nazis.
Judíos antes que polacos, los Gertel eran sionistas de izquierda. Sus hijos pertenecían a agrupaciones juveniles del sionismo local, pero después del golpe de Onganía se volcaron a la izquierda argentina hasta incorporarse al PRT.
Ambos respetaban mucho al padre, aunque fue la madre quien inicialmente más los influyó con sus ideas. Angel Gertel, de carácter jovial como su hermano, también estuvo preso durante la dictadura de Lanusse y volvió por un tiempo a la cárcel bajo el gobierno de la viuda de Perón.
Visitando a sus hijos y ayudando a los presos, Clarita, quien no llegaba al metro cincuenta de estatura, se hizo conocida en las cárceles argentinas. Cierta vez trepó a un banquito para hacerse escuchar por el director de un penal. El hombre era muy alto y ella quería comunicarle las reivindicaciones de los detenidos políticos...
"Yo habla todo idioma, yo soy argentina y habla muy bien argentina", decía –sic– mi suegra. En diciembre de 1975, Clarita tuvo que presentar un habeas corpus por la desaparición de Angel y siete meses después, otro por Fernando. Ambos fueron supliciados y asesinados en el Centro de Clandestino de Detención de Campo de Mayo.
Hicimos muchas gestiones, además del Hábeas Corpus presentado por la mamá. Estaba la CADHu, había abogados como Luis Duhalde que estaba en España y Rodolfo Mattarolo; Martín Federico, que es juez y era abogado cordobés; Leonardo Despuy, que es representante frente a las Naciones Unidas de una organización de Derechos Humanos; el Dr. Aragón, que era el rector del Liceo Avellaneda... Había entidades con gente que ya comenzaban a movilizarse por la Comisión Argentina de Derechos Humanos, la CADHu o el Comité Argentino de Solidaridad Internacional en París, en Madrid y tantos otros...
Cuando llegué a París empecé a trabajar en el Comité Argentino de Solidaridad y fundamos con Claudia Lareu, Matilde Herrera y otras personas, la Comisión de Familiares de Desaparecidos, que es la primera comisión de familiares que se formó en el exterior. Ahí ya eran rutina las presentaciones. Digo "rutina" bien ¿no...? Es como un protocolo, presentamos, viajamos a Ginebra, expusimos los casos ante la Cruz Roja, ante los organismos como Amnesty, CIMADH, todas las instituciones internacionales que ya ni siquiera puedo nombrar porque son tantas...
Todo lo que había por hacer, se hizo.
Se integraron todas las listas, incluso hasta de pertenencia cultural: Fernando estaba entre los desaparecidos que vienen de la cultura judía, digo cultura y no religión porque no era religioso.
Tiempo después, Clarita y su marido marcharon a un nuevo exilio, esta vez en Europa. Los precedimos con mi pequeño Guillermo. Mi hermano Celso se negó a acompañarme diciéndome que prefería morir combatiendo...
No siento que la sangre derramada haya sido inútil: que nunca la tristeza acompañe mi nombre, era nuestro lema.
Por supuesto sí unas lágrimas posibles...
Pero también esta imagen, hoy, con jóvenes capaces de tener la historia en movimiento, nos ayuda para saber que nada ha sido en vano."
Diana Cruces.